Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciadas.
Algunas sentencias son, además de certeras, intemporales. Pero ¿las hay felices?
Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciadas.
Algunas sentencias son, además de certeras, intemporales. Pero ¿las hay felices?
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Menudo tema que nos has sacado, Almagra. Seguramente las haya, aunque posiblemente no lo sepan. Depende de lo que entienda cada uno por felicidad. ¿Sabes lo más curioso? Cuando en una misma familia, unos piensan que son una familia feliz y otros no. ¿Tendrán todos razón? ¿Estarán todos equivocados? ¿Sólo podría estar uno de ellos en lo cierto ó lo cierto sería lo que pensase la mayoría?
En realidad, no lo sé, pero después de un cuento chino que publiqué hace tiempo, hasta me parece posible que cada uno, desde su perspectiva, tenga su parte de razón, incluso toda ella. La felicidad es de esas cosas que cada persona vive de manera diferente. Seguramente conozcas familias ó personas que son muy felices con situaciones que te producirían de todo, menos felicidad, al igual que conocerás familias ó personas por quienes te preguntarás ¿cómo es que no son felices así?
Tan equivocados podemos estar creyendo que somos felices, aún no siéndolo, como creyendo que somos infelices, aún siendo más felices de lo que queremos admitir. Cuando las cosas van mal, es fácil decir que somos infelices (a pesar de lo que opino sobre la felicidad, reconozco que en ocasiones también lo pienso, incluso lo digo). No obstante, creo que deberíamos tener en cuenta otros factores, que alguno habrá, antes de apresurarnos a hacer el balance final. También deberíamos revisar qué es para cada uno de nosotros la felicidad. Después, animarnos a conquistarla.
En fin, un tema que puede dar para largo (y que dicho sea de paso, me toca mucho).
Puedo decirte que me hizo muy feliz el instante en que me dejaste tu mensaje en mi blog, por increíble e insignificante que te parezca. Te dejo un beso muy grande, Amiga.
El tema de la felicidad es siempre complejo, para mi es una sensación placentera que dura un instante, aunque a veces se junten varios instantes seguidos y hagan que parezca que la cosa es estable...pero sabemos, y creo que estamos de acuerdo, en que la felicidad siempre pende de un hilo. El tema es el de las familias felices, eso es otro cantar ¿no crees?
Yo también me senti plácidamente feliz en el instante de leer y poder compartir tu...¿como era?, bueno pues eso que comparten los polacos, jeje.
BSSSS, Jesus.
Creo que, salvo la familia Munster, quedan muy pocas realmente felices. En mi caso, una vez fallecidos mis padres, el término familia es un puro eufemismo...claro que cada cual cuenta la feria como le va...Un besito.
Que críptico estás, X Dios, Iñakito¡¡¡¡
Pues otro besito for you.
Durante años tuve relación con una familia que, pese a los problemas, se consideraba en general feliz, tanto los padres como los hijos, y transmitían siempre esa sensación. O sea, que alguna debe haber.
No diría yo que es el caso de la mía...
Pan, Almagra, puedes llamarlo sencillamente pan, aunque no sea la traducción directa del polaco (la cual desconozco y desconoceré hasta que llegue Barbara).
En mi opinión, lo que pende de un hilo son los instantes placenteros que comentas, pero aún partiendo éstos, no debiéramos calificar tan a la ligera lo que suceda como infelicidad en su conjunto, sino de momento ó instante, si quieres, no-placentero.
Como dije muchas veces "ser feliz, no significa estar siempre contento".
Y hablando de Bucay, él definió la felicidad como "la sensación de estar en el camino que nos conduce hacia donde queremos ir, con independencia del tramo del camino donde nos encontremos" (ó algo así con igual significado). Y en cierto modo, creo que tiene razón.
Vaya, borré una parte en la que mencionaba a Bucay, ya que esa frase la leí también una vez en algún libro suyo. Me sentí bien al leerla, porque me quitó esa sensación extraña que tenía pensando algo así. Al menos, no me encontré tan sólo al leerla.
Tampoco lo diría yo de la mía, Walden, al menos de mi familia de sangre. Sin embargo, no por ello tienen que dejar de existir otras que sí lo sean. Tu fuiste más breve que yo para decir lo mismo (a veces envidio a esas personas que como tú, tienen la facilidad de decir algo con las palabras justas).
Jesús, no lo envidies, yo tengo desde hace tiempo la sensación de que lo que digo es demasiado escueto y seco, un poco telegrama; me leo y es como si zanjara la cuestión y no hubiera nada opinable (y no me gusta).
Creo que la frase de Bucay la leí en un post tuyo y me gustó; cuando todo son prisas y no tengo un mínimo de tiempo para mí, la felicidad sería éso, disponer de un rato para hablar con vosotros, para leer, para meditar, para estar conmigo misma, centrada. La felicidad puede ser mañana, cuando salga del trabajo y sepa que no vuelvo hasta después de Reyes (mis vacaciones varaniegas aún estaban pendientes).
Besos para los dos.
La felicidad no existe, solo existen los momentos felices. Que coincidamos la familia en esos momentos es otro cantar.
También dicen por ahí que a la familia no la puedes elegir que si no...
Pero la familias están compuestas por individuos cada uno con su carácter, con su forma de ser, y la mayoría de las veces se nos olvida usar dos cositas muy importantes la empatía y respeto.
Parece como si los lazos de sangre te dieran carta blanca para ciertas actitudes, para ciertas formas de comportarse, es el todo vale.
Creo que es como todo en la vida, momentos, instantes.
Buen tema.
Besitos
Lo de escueto, si lo dices en el sentido de número de palabras, lo entiendo, aunque el número de palabras no es significativo, sino lo que se dice. ¿Seco? Habrá momentos en que sea así, como los tenemos todos, pero no lo veo en ti como algo habitual y, por muy poco opinable que te parezca lo que digas en un momento determinado, en todo caso hasta te lo agradezco, ya que despiertas en mí mecanismos para opinar sobre "lo inopinable". En serio, Walden, no le des más vueltas al tema. Me gusta como te expresas en general. Incluso trato de aprender algo.
Volviendo al tema felicidad, todos esos momentos que cuentas, cuentan, son placenteros ó muy placenteros, incluso importantes ó muy importantes. Todos ellos suman, y lo hacen de manera importante. Aún así, la felicidad pienso que va un poco más allá. Ese "sabernos en camino" creo que se acerca más a la idea (durante el camino, pueden suceder todas esas situaciones que comentas, al igual que pueden suceder de las otras no-placenteras).
¿Que aveces no salimos del camino ó nos perdemos? Ahí está nuestra tarea de hacer lo posible por reorientarnos cuando llegue el mejor momento y retomar el camino que llevávamos. Cada día me parece más sólida esa idea como concepto de felicidad, a pesar de las numerosas veces en que me salga de mi camino ó me pierda.
Toda esta historia sobre las familias felices e infelices, que de paso a dado pie a reflexiones sobre la felicidad en general, viene a cuento por el actual estado de cosas en la mía.
La situación:
Una anciana tía de 85 años, viuda, sin hijos y sin medios económicos, tema aparte es el por que de esto último, pues os aseguro que cuando pudo, pudieron ella y su marido, vivieron como pocos millonetis han podido imaginar, sin pensar en el futuro, los planteamientos anarquistas de mi Sr. tío así le guiaban, aunque un tanto incongruente, pero además para ella era cómodo, las mejores joyas, los mejores vestidos, viajes de lujo en "Mercedes" de alquiler con chofer, pues no conducían, los hoteles más exclusivos, siempre vivieron de alquiler en chalets demasiado grandes para tan escasa familia, pero en los que cabían una grandísima biblioteca y sus numerosas colecciones de mil cosas, cada día más abultadas...recordad la fábula de "La cigarra y la hormiga", en su C.C. siempre a 0. Luego vinieron malos momentos, se malvendieron las joyas, los objetos de valor, la vivienda paso a ser un ático en alquiler sin ascensor de escasos 35 m., y finalmente se paso a recurrir a la familia para la subsistencia, hasta que consiguieron una pensión ridícula, aunque siendo sincera era mucho si tenemos en cuenta que nunca cotizaron, nuevamente por sus principios ácratas.
Esta mujer, mi tía carnal, nunca se molestó por nadie de su entorno familiar, jamás ayudo en los momentos críticos, vivió por y para ella y, en cierta medida, su marido, hasta que este falleció y ya solo le quedó ella misma, sin hacer el más mínimo gesto de acercamiento al resto. Mi padre, uno de sus hermanos pequeños, era el único que subía a verla cada semana, hasta que enfermó y yo tomé el testigo, por cierto sentimiento de yo que se que, pena, caridad, la llamada de la sangre, vaya Vd. a saber¡¡¡
Mientras ha tenido salud la cosa ha sido llevadera, algunas veces le solucionaba problemillas o si estaba pachucha le subía comida y la visitaba; desde hace varios meses su salud ha ido de mal en peor, hasta su internamiento en un hospital hace ya 13 días. Para que contaros, se ha destapado la Caja de Pandora familiar y todas las miserias humanas que contenía, se puede escribir un libro.
Sinceramente, estoy agotada y entrar de vez en cuando a leeros es uno de mis pocos momentos de esparcimiento, por ello os agradezco los comentarios, me alegra leer vuestras discusiones y reflexiones, aunque las más de las veces no me de tiempo ni a contestar. Os quiero, de verdad, por que os siento cercanos.
Besosssssssssssssssssssssss
Personalmente, trato de estar lo más cerca que puedo de mis amigos, a quienes como tú, también quiero y siento cerca, más allá de la frecuencia con la que podamos intercambiar momentos.
Un abrazo, Almagra. Siento que estés pasando por todo ésto. Espero que termine pronto y puedas tomarte un respiro con más calma, noto que te hace falta.
¡Jo! no la recordaba y eso que leí el libro, pero....:-)
Que verdadque razón....
¿Felices? pues me pillas en b***** :-))))) no recuerdo ninguna.
Un arazo.
Alma, ¿un café o té verde mañana? (Tengo que llevar unos papeles a la oficina, te llamaré).
:) De acuerdo,Jesús,no le daré vueltas.